Celebrando un nuevo cumpleaños: el regalo de vida de Monique

«¡Cumpleaños feliz, cumpleaños feliz, cumpleaños feliz, querida Monique, cumpleaños feliz!» Esas fueron las últimas palabras que Monique recuerda haber oído cantar a las enfermeras antes de recibir el mejor regalo de su vida: un corazón nuevo.
El viaje de Monique hacia un nuevo corazón: su inclusión en la lista nacional de espera de trasplantes
Cuando tenía poco más de veinte años, a Monique le diagnosticaron una miocardiopatía que le provocaba fugas en las válvulas cardíacas y le hacía sufrir arritmias. Para mejorar su calidad de vida, se inscribió en un ensayo clínico que le permitió recuperar temporalmente la función cardíaca normal durante unas dos décadas. A medida que su enfermedad cardíaca fue empeorando, tuvo que ser hospitalizada con mayor frecuencia.
Durante una visita al hospital, su médico le dijo que había llegado el momento de inscribirse en la lista nacional de espera de trasplantes para recibir un nuevo corazón. Monique se quedó consternada al saber que su estado se había deteriorado tanto que ahora necesitaba un trasplante para sobrevivir. Recordó que se había inscrito como donante de órganos, ojos y tejidos cuando obtuvo el carné de conducir a los 16 años, pero nunca pensó que algún día tendría que depender de la generosidad de un donante de órganos. Mientras asimilaba la noticia, su médico le recomendó que permaneciera en el hospital una semana más para someterse a un examen exhaustivo que evaluara su estado de salud de cara al trasplante. Monique se inscribió en la lista nacional de espera de trasplantes en enero de 2017.
Un trasplante de corazón predestinado: agradecida por la vida y por su equipo médico
Una madrugada de julio de 2017, Monique recuerda haberse despertado con la corazonada de que recibiría «la llamada» para comunicarle que había un nuevo corazón disponible para ella. Decidió dejar esa intuición en un segundo plano y siguió con su día a día. Monique estaba preparando la comida para la semana cuando sonó su teléfono. ¡Tenía un posible donante de órganos, todo un héroe!
Monique disponía de unas horas para llegar al Hospital Inova Fairfax con su hijo, Asa. Recuerda que esperaba con ilusión su trasplante y se sentía esperanzada ante lo que le esperaba. Monique enviaba mensajes de texto y llamaba a sus seres queridos para compartir la emocionante noticia. Cuando llegó el momento, las enfermeras dejaron que Asa acompañara a Monique por el pasillo, para que ella pudiera disfrutar de la compañía de su hijo antes de entrar en quirófano.
Cuando vio a sus enfermeras, todas se presentaron. Casualmente, sus tres enfermeras tenían los mismos nombres que miembros de su familia: Adriane, como su hermano; Sadie, como su madre; y Dave, como otro hermano. Al enterarse de sus nombres, Monique sintió de verdad que su trasplante de corazón estaba predestinado. Les dijo a todos los presentes en la sala de trasplantes que se sentía como si fuera su cumpleaños, ya que estaba celebrando el regalo de la vida.
Cada latido me hace más fuerte: rodeada de seres queridos que me apoyan
Monique celebra el primer aniversario de su operación de corazón con amigos y familiares.
Cuando Monique se despertó tras el trasplante, dio gracias a Dios por estar viva. Entonces se dio cuenta del intenso dolor que realmente sentía. Durante la intervención, su nuevo corazón falló en el momento del trasplante y dejó de latir. Afortunadamente, su cirujano logró reanimarlo. Al enterarse de esto, supo que podía confiar en su equipo médico y se prometió a sí misma que haría todo lo que le dijeran. Juntas, Monique y sus enfermeras se fijaron pequeños objetivos para iniciar su proceso de recuperación. Primero, Monique tuvo que incorporarse en la cama sin ayuda; después, tuvo que ponerse de pie por sí misma y tomar precauciones adicionales para proteger su esternón.
Monique estuvo en la unidad de cuidados intensivos (UCI) durante 14 días y, posteriormente, fue trasladada a una habitación de hospital general, donde permaneció 35 días. Tras recibir el alta y volver a casa, tuvo que regresar al hospital cinco días después y permanecer allí otros 35 días. Monique presentaba sensibilidad a la medicación postrasplante. En un momento dado, sus riñones incluso comenzaron a fallar y tuvo que someterse a diálisis durante un breve periodo. Le llevó un tiempo encontrar el tratamiento farmacológico adecuado y que su cuerpo se recuperara.
Monique se apoyó en sus seres más cercanos durante ese tiempo en busca de apoyo y consuelo. Cada día venía a visitarla un ser querido diferente, incluido Asa, que siempre estaba ahí para ayudarla. Monique se sintió afortunada durante ese tiempo por la cantidad de gente que estuvo a su lado.
El diagnóstico de cáncer de Monique: otra lucha por su vida
Apenas cinco años después de someterse a un trasplante de corazón, Monique empezó a sufrir fuertes dolores de estómago. Ya padecía el síndrome del intestino irritable (SII) y a los médicos les preocupaba que se tratara del inicio de una pancreatitis. Monique se sentía como si tuviera la gripe constantemente. Los médicos insistieron en que se hiciera una biopsia y descubrieron que padecía un trastorno linfoproliferativo postrasplante, un tipo raro de cáncer causado por el virus de Epstein-Barr (VEB) y por la toma de los inmunosupresores que deben tomar los receptores de trasplantes para evitar el rechazo de sus nuevos órganos. Monique no sabía que había contraído el VEB, un virus que puede permanecer latente durante años.
¿Sabías que...? Los receptores de trasplantes corren mayor riesgo de desarrollar un trastorno linfoproliferativo postrasplante durante los primeros cinco años tras el trasplante.
Monique comenzó su primer ciclo de quimioterapia en febrero de 2023, que duró unas agotadoras 12 semanas. Al finalizar el tratamiento, había desaparecido aproximadamente el 85 % de su cáncer, por lo que sus médicos le recomendaron un tipo de quimioterapia más intensiva. Comenzó el segundo ciclo de quimioterapia en julio de 2023 y, en diciembre de ese mismo año, ya estaba libre de cáncer.
Monique recuerda el final de la quimioterapia como una etapa extremadamente difícil de su vida. Su cuerpo reaccionaba con sensibilidad al tratamiento, lo que le provocaba niveles bajos en sangre. Se sometió a ocho transfusiones de sangre y se sentía constantemente fatigada. Lamentablemente, también estaba pasando por el duelo por la pérdida repentina de su padre, que falleció a los 99 años.
La fiesta de postres de Monique: celebrando su «heartaversary» y su curación del cáncer
Una vez que volvió a sentirse con fuerzas, Monique organizó una fiesta de postres con sus amigos y familiares para celebrar su «heartaversary» y los seis meses sin cáncer en julio de 2024. Fue a la pastelería de Wegmans y compró un dulce de cada tipo que había en la vitrina. Monique y sus amigos disfrutaron de los dulces. Incluso hizo un pin para que todos lo llevaran puesto en el que se leía: «Seis meses sin cáncer», para celebrar haber vencido las adversidades por segunda vez. Tras reflexionar sobre su trayectoria, Monique se siente agradecida incluso por los días difíciles.
«Te recomiendo que lleves un diario y lo anotes todo para que puedas echar la vista atrás y ver lo que has logrado. Eso te permite darte cuenta de que ya has ganado una batalla difícil. A veces nos olvidamos de lo que pasamos en los momentos difíciles, pero si eres capaz de volver atrás y reflexionar, eso puede animarte a valorar tu trayectoria. Disfruta del presente y de los momentos que pasas con tu familia, y ten claro que esto también es solo una etapa».–Monique
El encuentro con la hija de su donante: un vínculo sincero
Por las Navidades de 2017, Monique se alojaba en casa de su hermana mientras se recuperaba de la quimioterapia. Tenía semanas de correo acumulado y empezaba a sentirse mejor, así que decidió ponerlo todo en orden. Entre el correo, había recibido una carta de una joven llamada Alissa, que le contaba a Monique que era la hija de su donante de corazón. Monique se echó a llorar al leer la carta y se metió en Facebook para buscar a Alissa.
En Facebook vio una foto de familia en la que aparecían su donante y Alissa. Las dos se parecían. Monique se puso en contacto con ella a través de las redes sociales y empezaron a intercambiar mensajes. Cada vez que Monique tenía una cita para controlar su salud cardíaca, le enviaba a Alissa sus ecocardiogramas para que esta pudiera sentirse unida a su madre. Cada vez que Alissa recibe un ecocardiograma de Monique, se le ilumina el día.
Un día, una amiga de Monique la llamó y le pidió que fuera a su casa para ayudarla a decorar la fiesta de cumpleaños de su hijo. Monique recuerda que estaba cansada, ya que aún se estaba recuperando de la quimioterapia, pero decidió apoyar a su amiga. Cuando llegó a casa de su amiga, Alissa apareció por la esquina. Monique se quedó sin palabras.
«Monique, o Mo, como yo la llamo, y yo entablamos rápidamente una relación muy estrecha. Siento por ella un cariño que realmente no puedo explicar con palabras. Al instante nos sentimos cómodas hablando de cualquier tema de la vida. Nos desahogábamos la una con la otra, y Monique incluso me dio consejos en algunas ocasiones. Ahora la llamo mi «Mama Mo», también conocida como mi madre del corazón. Me sentí como en casa. Sentí que ese era mi lugar. También sentí muchísimo amor».
–Alissa
Pasaron el fin de semana juntas y Alissa decidió quedarse en casa de Monique, a pesar de que solo habían hablado por teléfono y a través de las redes sociales. El momento favorito de Monique fue cuando Alissa escuchó el latido del corazón de su madre. Fue un momento muy emotivo para ambas. Alissa recuerda estar en el hospital tras la muerte de su madre y querer ofrecer esperanza y tiempo a otras familias, a pesar de que fuera el momento más oscuro de su vida. Conocer a Monique le sirvió para recordar que, a pesar de su dolor, el regalo de vida que le había dado su madre había supuesto una segunda oportunidad para otras familias.
Aquella mañana de domingo, vieron el fútbol y crearon recuerdos juntos. Alissa le dijo a Monique que siempre había esperado que el corazón de su madre fuera a parar a una buena persona y que se alegraba de que Monique fuera la receptora. La madre de Alissa pudo donar sus riñones, pulmones, hígado y corazón, salvando así cinco vidas. También devolvió la vista a dos personas y ayudó a muchas más gracias a la donación de tejidos. Alissa quiere que los demás recuerden a su madre por el estilo de vida saludable que llevó y por los valiosos regalos que hizo a los demás. Su madre tuvo mucho que ofrecer al mundo al final de su vida.
«Conocer a Monique ha sido una parte fundamental de mi proceso de sanación tras la traumática pérdida que sufrí. Me trajo alegría cuando había tristeza, sonrisas cuando había lágrimas, esperanza cuando había desesperación… Toda esta experiencia vital me proporcionó luz en mi oscuridad. Me ayudó a seguir adelante para ser testigo de milagros excepcionales de la vida y me devolvió la fe».
–Alissa
Hoy en día, Monique y Alissa están en contacto, unidas por el regalo de la vida. Monique tiene colgada en la pared una de las primeras tarjetas que le envió Alissa, para poder tener siempre cerca el recuerdo de su donante. En la tarjeta aparecen un sombrero de vaquero y unas botas, que le encantaban a la madre de Alissa.
Dato curioso: Tras el trasplante, a Monique le entraron unas ganas irrefrenables de tomar Coca-Cola Light, algo que nunca le había gustado antes de la intervención. Tras escribirle a Alissa, descubrió que la Coca-Cola Light era la bebida favorita de su donante. Esto ocurre a veces, pero no tiene una explicación clínica.
Disfrutando de su segunda oportunidad en la vida: creando recuerdos
Una vez que se sintió bien tras someterse a un trasplante de corazón y terminar la quimioterapia, Monique y Asa se fueron juntas a un retiro vegano en Vieques, una isla situada frente a la costa de Puerto Rico. Las mañanas consistían en yoga y un delicioso brunch. Monique y Asa pasaban tiempo en la playa, donde podían relajarse, darse un baño y ver caballos salvajes. Incluso pudieron recorrer la ciudad de Vieques, sumergiéndose en su belleza. Monique está agradecida por los momentos que puede pasar con Asa gracias a su donante.
Inscríbete como donante de órganos, ojos y tejidos: salva vidas como la de Monique
Tienes el poder de salvar vidas inscribiéndote como donante de órganos, ojos y tejidos. Animamos a todo el mundo a que se informe sobre el impacto que tiene la donación de órganos a la hora de salvar vidas y a que se sume a la Done Vida .

Gracias por ser alguien en quien siempre podemos confiar para encontrar una inspiración auténtica.