Seth Kauffman, un hermano extraordinario y un héroe de la donación, lleva una gorra de béisbol y sonríe a la cámara.

Seth Kauffman

Se ha ido, pero nunca lo olvidaremos

Seth era único en su género. Siempre se esforzaba al máximo por sus seres queridos. Era divertido, amable y digno de confianza. Quiero que los demás sepan que ayudaba a cualquiera que lo necesitara. Era un hermano, tío, hijo y amigo muy dedicado.
Lo que más echo de menos es su voz y su sonrisa. Su sonrisa siempre iluminaba la habitación. Seth era más que inteligente. Le encantaba construir aparatos electrónicos, como ordenadores; también disfrutaba trabajando con las manos y le gustaba la carpintería. Seth amaba con intensidad. Nunca juzgaba a la gente y aceptaba a personas de todo tipo. Echo de menos sus consejos. Echo de menos la forma en que me abrazaba. Y cuando te abrazaba, sabías lo mucho que te quería.
De niño, Seth prosperó y destacaba en su clase: no tenía hijos, pero trataba a su sobrino como a un hijo. Amaba a su madre y hacía todo lo posible por cuidarla. Seth siempre contaba los mejores chistes y siempre hacía reír a la gente. Seth y yo siempre nos reíamos a carcajadas y solo desearía que el mundo pudiera conocer quién era Seth como persona. Seth era el mejor hermano que podría haber pedido, el mejor tío que mi hijo podría haber tenido y el mejor hijo que mi madre podría haber tenido. Amaba a su madre, y sé que ahora está en un lugar mejor con ella. Su último regalo al mundo fue dar vida. Y eso es de lo que estoy más orgullosa. Su decisión desde muy joven fue salvar a alguien si alguna vez pasaba algo, y lo hizo. Seth era verdaderamente único. Se ha ido, pero nunca lo olvidaremos.
«Seth siempre iluminaba la habitación con su sonrisa única. Tenía un corazón de oro. Habría dado hasta la camisa que llevaba puesta por cualquiera». – Ashleigh, hermana de Seth

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