Gloria, una heroína de la donación, aparece junto a unas flores y se la recuerda cada día por el legado que dejó.

Gloria Fiorilo

El dador

Mi madre, Gloria, era una persona generosa. Le encantaba ayudar a las personas a las que más quería y por las que más se preocupaba. Era divertida, inteligente y la persona más cariñosa que se pueda imaginar. Conocerla era, sin duda, amarla. Tenía una personalidad arrolladora y una risa que se contagiaba a todo el mundo. Su familia lo era todo para ella; sus nietos eran, probablemente, las personas que más quería en el mundo. La echamos de menos y la recordamos cada segundo de cada día.

Desplazarse hacia arriba