Douglas «DJ» Jordan había llevado una vida muy plena y llena de logros. Sargento mayor retirado, Jordan sirvió durante más de 20 años en la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, visitando lugares como Turquía, Singapur y Croacia. Y no se limitó a aterrizar en esos países, sino que también cantó en ellos, actuando como vocalista en un conjunto militar de jazz. Y por si eso no fuera suficiente para demostrar su talento, el oficial llegó incluso a hacer alarde de su astucia en The Price is Right, donde ganó un coche (por no hablar de una lámpara de araña).
Sin embargo, nada de esto presagiaba el futuro de Jordan: A través de una agotadora serie de acontecimientos médicos, acabaría recibiendo un trasplante de hígado y dos de riñón. La buena noticia: Jordan se convertiría en un defensor de la donación de órganos.
Su historia: En 2008, seis años después de retirarse, a Jordan le diagnosticaron cirrosis hepática, una enfermedad que requería un trasplante. En lugar de actuar con rapidez, Jordan se quedó estancado; su estado empeoró tanto que un día se encontró a 160 kilómetros de su casa, deambulando sin rumbo por las calles de Richmond (Virginia), donde lo confundieron con una persona sin hogar (las toxinas de su hígado en fallo le provocaban una grave confusión mental).
Jordan fue localizado y hospitalizado a tiempo para someterse a un trasplante de hígado. Sin embargo, había pospuesto el tratamiento durante tanto tiempo que su enfermedad también le había dañado uno de los riñones. Ahora Jordan necesitaba dos trasplantes de órganos.
El exsargento mayor tuvo suerte: se encontraron un hígado y un riñón de dos donantes fallecidos, y se sometió a una operación de doble trasplante de órganos. Por desgracia, su nuevo riñón dejó de funcionar, y Jordan necesitó un tercer trasplante, que, por suerte, también consiguió.
Jordan, ahora receptor de un triple trasplante, aprovecha su propia experiencia para informar a los demás sobre el valor de inscribirse como donante de órganos, ojos y tejidos.
