Donna Pierce, una receptora de un trasplante de corazón, celebra su segunda oportunidad en la vida y se lanza en paracaídas.

Donna Pierce

Gracias Por Mi Vida

Durante décadas, Donna tuvo que lidiar con una cardiopatía congénita que le impedía realizar cualquier actividad física. «Siempre tenía que quedarme al margen, viendo cómo mis amigos hacían con facilidad cosas que para mí resultaban muy difíciles. Era una gran frustración», afirmó.
Durante años estuvo a la espera de una solución definitiva. Le costaba mucho incluso la actividad física más leve y, en ocasiones, llegaba a desmayarse cuando se exigía más allá de los límites de su cuerpo. A pesar de las intervenciones para solucionar el problema, Donna y sus médicos esperaban que la tecnología avanzara lo suficiente como para poder realizar un trasplante que marcara realmente la diferencia en su calidad de vida.
Entonces, por fin llegó la tecnología, así como la válvula cardíaca de un donante que necesitaba. Donna recibió una válvula cardíaca que le cambió la vida, procedente de una mujer de 30 años. Celebró su 28.º cumpleaños en el hospital tras la intervención y, por primera vez, se sintió segura de que los logros físicos con los que siempre había soñado podrían estar por fin a su alcance.
Han pasado dieciséis años desde entonces y las aspiraciones de Donna no han cesado. Unos meses después de su trasplante, cambió de trayectoria profesional para trabajar en el sector del fitness y ayudar a otras personas a superar sus limitaciones. Completó maratones, triatlones e innumerables logros deportivos antes de descubrir el CrossFit por primera vez. Ahora es copropietaria de Arenal Fitness, un gimnasio de CrossFit en Baltimore, y se siente muy orgullosa de ayudar a otros a alcanzar sus metas.
«Es increíble que, gracias a mis propias experiencias, pueda identificarme con lo que [mis clientes] están pasando e intentar ayudarles a superar los miedos que les frenan. Es muy gratificante», afirma Donna.
Donna rinde homenaje a su donante cada día, no solo viviendo su propia vida al máximo, sino también ayudando a otros a hacer lo mismo. «Mi donante me ha permitido vivir una vida que nunca pensé que podría tener; una vida sin limitaciones», afirma. «Gracias a ella puedo hacer todas estas cosas que nunca creí que fueran posibles».

Desplazarse hacia arriba