Retrato de Sean O’Donnell, un héroe de la donación que salvó vidas gracias a sus donaciones.

Sean O'Donnell

Seany hizo sonreír a todo el mundo

«Sé que, si el amor bastara para mantener a alguien con vida, Seany estaría hoy aquí».

Seany era conocido por su risa; era sonora y contagiosa. Vivía para hacer sonreír a todos los que le rodeaban. Le admiraba más de lo que él jamás podría imaginar; empecé a jugar al lacrosse porque él jugaba al lacrosse, y empecé a dibujar y a pintar porque él era artista. Tuve mucha suerte de tener un hermano mayor que también era uno de mis mejores amigos.

Los últimos días que pasé con él en el hospital me enseñaron mucho sobre Seany. Ver la cantidad de amigos y familiares que acudieron a apoyarle y se quedaron a su lado hasta el final fue, sin duda, un claro testimonio del tipo de vida que llevó Sean y del impacto positivo que tuvo en todos los que le conocían.

Sé que si el amor bastara para mantener a alguien con vida, él estaría aquí hoy, porque nunca hubo un solo momento en el que estuviera solo. Mantengo vivo el recuerdo de Sean contando su historia y asegurándome de que las personas que me rodean sepan que son importantes y que no están solas. Echo de menos cómo Seany me hacía sentir que nunca estaba sola, pero, sobre todo, echo de menos esa risa.

Desplazarse hacia arriba