Bob era amable y bondadoso. Se sentía muy a gusto consigo mismo y totalmente conforme con su «suerte en la vida». Realmente trataba a todo el mundo como le gustaría que le trataran a él. Logró muchas cosas con su estilo discreto y tranquilo. Era mi mejor amigo y mi alma gemela por excelencia. Le echo de menos cada día, al igual que su familia.
– Mary Love, esposa de Bob durante 62 años y medio
