«Por muy mal que lo pasara Charles, siempre estaba ahí para su familia y sus amigos. Siempre te daba palabras de ánimo para que te sintieras mejor».
Mi Charles era un marido y un padre maravilloso, cariñoso y amable. Charles me enseñó a ser fuerte y a confiar siempre en DIOS. Estaba lleno de vida tras su reciente trasplante de riñón y disfrutaba de esa segunda oportunidad que le había dado la vida. Me sentía muy orgullosa de su entusiasmo por contar su historia a otras personas que esperaban un trasplante de órgano. Para mantener vivo su recuerdo, seguiré compartiendo su maravillosa historia. Lo que más echo de menos son la sonrisa, la risa y los abrazos de mi Charles.
