Mark Wilbur, un héroe de la filantropía, es recordado por el legado que dejó y por su éxito como ingeniero.

Mark Wilbur

Una inspiración

Mark Monroe Wilbur, de 74 años, de Reston (Virginia), falleció repentinamente el viernes 16 de octubre de 2020. Hombre de ciencia y de gran corazón, donó su piel a otras personas que la necesitaban. Mark se licenció cum laude en Ingeniería Eléctrica por la Universidad de Maryland en 1968 y se jubiló de Lockheed Martin en 2010 tras trabajar en el proyecto del que se sentía más orgulloso: el caza F-35 Joint Strike Fighter.

Mark amaba a su familia por encima de todo. Siempre se esforzaba por asegurarse de que sus seres queridos disfrutaran de la vida, buscando cada oportunidad para mostrarle el mundo a su hija Katie y pasando momentos inolvidables con sus nietos. La Universidad de Maryland ocupaba un lugar especial en el corazón de Mark; en 2018, fue galardonado como «Golden Terp Engineer» en su 50.ª reunión en la Escuela de Ingeniería A. James Clark.

Al Sr. Wilbur le sobreviven sus hijas Katie, Erin y Kelly; sus nietos Luke, Rex, Ry y Blaze; su hermana Laura y una querida familia extensa de sobrinas y sobrinos. Le precedieron en la muerte sus padres, Glenmore y June.

«Mark quería a sus hijos y nietos más que a nada. Le haría mucha ilusión saber que su piel se destinó a las víctimas de quemaduras y a otras personas que la necesitaban».

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