Mamá era nuestro pilar. Era nuestra confidente y nuestro mayor apoyo. Incluso tras su muerte, encontró la manera de ayudar a los demás convirtiéndose en donante de tejidos. Este es solo uno de los muchos gestos desinteresados que nos enseñó a toda la familia. La echamos mucho de menos, pero nos sentimos muy afortunados de haberla tenido durante 78 años.
