Sam Crowthers vivió con pasión, amabilidad y un amor inquebrantable por quienes le rodeaban, especialmente por su querido perro, Kilo. En un último acto de altruismo, Sam fue atropellado por un coche mientras intentaba salvar a Kilo durante un trágico accidente que se cobró la vida de ambos. Sam murió como un héroe y, gracias a la donación de órganos, regaló la vida a otras personas. La marcha en su honor fue un poderoso testimonio de su influencia. ¿Quién iba a imaginar que su decisión de convertirse en donante de órganos a principios de año se haría realidad tan pronto?
Sam encontraba la felicidad en los momentos cotidianos: entrenamientos intensos en el gimnasio, tiempo con su novia, días libres disfrutando de su familia y amigos, jugar y cuidar de Kilo, y largos viajes en su querido Dodge Charger Scat Pack. Como gerente minorista dedicado, Sam lideraba con energía, lealtad e integridad. En su juventud, Sam destacaba en el béisbol, le encantaba ir a la playa, practicar deporte y animar a los Tampa Bay Rays, los Lightning y los Buccaneers.
Sam era un hijo devoto, una pareja cariñosa, un amigo inspirador, un líder honorable, un compañero de equipo de confianza y un ser humano extraordinario. Se le echa mucho de menos, pero su legado perdura a través de las vidas que salvó y los innumerables corazones que conmovió.
A continuación, incluyo una cita que encontré hace poco sobre la pérdida de un ser querido y la donación de órganos, lo que hace que su pérdida resulte agridulce... «No sabía que se pudiera sentir alegría en medio del dolor, pero es posible. Se pueden sentir dos emociones opuestas al mismo tiempo».
¡Eres mi héroe, Sam Crowthers! Tu gesto desinteresado está salvando vidas, ayudando a otros a ver y, en definitiva, devolviéndoles la integridad. ¡Te echaremos de menos, pero nunca te olvidaremos! Con cariño, papá.
